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El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, denunció este jueves la precaria situación sanitaria en Cuba, donde la escasez de energía y combustible está impidiendo el funcionamiento de servicios de urgencias y cuidados intensivos.
La crisis, agudizada tras la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y el subsiguiente bloqueo petrolero de facto por parte de Estados Unidos, ha forzado el aplazamiento de cerca de 100.000 intervenciones quirúrgicas y puesto en riesgo la cadena de frío de suministros vitales en toda la isla.
Impacto en la atención de pacientes críticos
La falta de fluido eléctrico estable ha transformado los hospitales y clínicas cubanas en zonas de alto riesgo. Según informes de la agencia sanitaria de la ONU, los equipos médicos indispensables para mantener con vida a pacientes en cuidados intensivos y salas de urgencias presentan dificultades operativas constantes.
Esta situación afecta de manera transversal a la población, desde pacientes con cáncer que ven interrumpidos sus tratamientos hasta mujeres embarazadas que enfrentan partos sin garantías de soporte tecnológico, informó Noticias ONU.
Además del cese de las cirugías programadas, las autoridades sanitarias han reportado retrasos significativos en los programas de vacunación. La imposibilidad de mantener una cadena de frío constante debido a las fluctuaciones eléctricas pone en peligro la efectividad de las dosis y el control de enfermedades prevenibles.
Tedros Adhanom Ghebreyesus subrayó que la salud nunca debe quedar “a merced de la geopolítica” y exigió que las infraestructuras salvavidas sean protegidas de los bloqueos energéticos.
La crisis económica se ha deteriorado de forma acelerada en el último mes. La interrupción del suministro de crudo proveniente de Venezuela, principal aliado de la isla, ha generado un déficit energético que impacta no solo en la iluminación doméstica, sino en la logística de transporte de ambulancias y la distribución de medicamentos esenciales para personas con enfermedades crónicas.
El Plan de Respuesta de las Naciones Unidas
Ante el riesgo de un colapso humanitario, las Naciones Unidas han propuesto un Plan de Acción de Emergencia valorado en 94.1 millones de dólares. Este fondo busca asistir a una población de dos millones de personas distribuidas en 63 municipios y ocho provincias cubanas.
El programa no se limita exclusivamente a la salud, sino que integra sectores críticos como agua y saneamiento, seguridad alimentaria, logística y educación.
Francisco Pichón, coordinador residente de la ONU en Cuba, señaló que la disponibilidad de combustible es el eje central para garantizar la viabilidad de cualquier intervención. El objetivo inmediato es asegurar que los suministros lleguen a las provincias más afectadas y que el transporte de personal y pacientes no se detenga.
El plan también contempla garantizar el acceso a agua potable, cuya distribución depende mayoritariamente de sistemas de bombeo eléctrico.
A pesar de la urgencia del llamamiento internacional, los fondos recolectados hasta el momento solo cubren el 27 % de las necesidades financieras totales. La ONU continúa trabajando con socios estratégicos y Estados miembros para identificar soluciones que permitan enviar suministros médicos y logísticos de manera inmediata a la isla. (10).





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