El uso de préstamos personales y crediticios se ha convertido en una herramienta frecuente para cubrir gastos, invertir o enfrentar emergencias, tanto en hogares como en parejas jóvenes. La decisión de endeudarse, sin embargo, requiere análisis financiero, información clara y evaluación de riesgos, ya que un mal uso del crédito puede afectar la estabilidad económica a corto y largo plazo.
Los préstamos son otorgados por bancos, cooperativas, entidades financieras y casas comerciales, y pueden solicitarse en cualquier momento del año. Su conveniencia depende del destino del dinero, la capacidad de pago del solicitante y las condiciones del crédito, como tasas de interés, plazos y comisiones. La economista María Dolores Hernández explica que el crédito no debe utilizarse de forma impulsiva ni para cubrir gastos recurrentes sin respaldo.
Cuándo conviene solicitar un préstamo
Un préstamo resulta conveniente cuando se destina a necesidades prioritarias o inversiones que generen valor. Entre los casos más comunes se encuentran la compra de vivienda, mejoras del hogar, estudios, atención médica urgente o el inicio de un emprendimiento con proyección de ingresos. “En estos escenarios, el crédito puede facilitar el acceso a oportunidades que no podrían cubrirse con ahorro inmediato”, dice la economista.
Otro factor clave es la capacidad de pago comprobada. Las buenas prácticas financieras recomiendan que las cuotas mensuales no superen el 30 % de los ingresos del hogar, para evitar sobreendeudamiento. Además, conviene optar por préstamos con tasas fijas, plazos claros y contratos transparentes, lo que permite una planificación financiera más estable.
En el caso de parejas que comienzan a convivir, los préstamos pueden ser útiles para equipar el hogar o cubrir gastos iniciales, siempre que exista un acuerdo previo sobre responsabilidades, aportes y cumplimiento de pagos. La planificación conjunta reduce riesgos y previene conflictos económicos.
Contexto financiero y evaluación del crédito
Antes de solicitar un préstamo, es fundamental comparar ofertas entre distintas entidades financieras. Tasas de interés, costos administrativos, seguros obligatorios y penalizaciones por mora son aspectos que inciden directamente en el valor final del crédito, recomienda Hernández.
Asimismo, mantener un historial crediticio saludable facilita el acceso a mejores condiciones. El pago puntual de obligaciones previas y el control de deudas activas son indicadores clave evaluados por las entidades financieras al momento de aprobar un préstamo.
Cuándo es recomendable evitar los préstamos
Los préstamos deben evitarse cuando se destinan a gastos no esenciales, como compras impulsivas, viajes sin planificación o consumo cotidiano. Financiar este tipo de gastos genera una carga económica prolongada sin retorno financiero, afectando el presupuesto familiar.
También resulta riesgoso solicitar crédito cuando ya existe un alto nivel de endeudamiento o ingresos inestables. En estos casos, asumir una nueva obligación puede comprometer la capacidad de cubrir necesidades básicas. “El uso de préstamos para pagar otras deudas es otra práctica desaconsejada, ya que suele profundizar el problema financiero”, hace hincapié.
Las tasas elevadas, los plazos extensos y la falta de información clara son señales de alerta. Por ello, recomienda evitar créditos informales o de origen no regulado, debido al riesgo de condiciones abusivas y falta de respaldo legal.
Importancia de la planificación financiera
El acceso a préstamos forma parte del sistema financiero y puede ser una herramienta válida si se utiliza con responsabilidad. La educación financiera, la planificación del presupuesto y la evaluación objetiva de necesidades permiten tomar decisiones informadas y sostenibles.





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