¿En qué consiste la nueva resolución vigente del SRI sobre la transmisión en tiempo real de comprobantes electrónicos?

¿En qué consiste la nueva resolución vigente del SRI sobre la transmisión en tiempo real de comprobantes electrónicos?


A pocos días de haber iniciado el año fiscal, el panorama tributario en el país ha dado un giro significativo hacia la inmediatez operativa. Desde el pasado 1 de enero, el SRI puso en marcha una serie de reformas técnicas que redefinen cómo se procesan los documentos de venta en el sistema nacional. Hoy, 5 de enero de 2026, los departamentos contables y el contribuyente promedio deben adaptarse a un entorno donde la transmisión de datos se ha convertido en el eje central de la validación fiscal inmediata. La normativa vigente busca erradicar las discrepancias temporales entre la venta y el registro oficial de la operación.

Históricamente, el sistema permitía ciertos márgenes de maniobra para que la información llegara a los servidores estatales, pero esa flexibilidad ha llegado a su fin. El SRI determinó, mediante la disposición reformatoria primera, la eliminación del plazo de cuatro días hábiles que anteriormente existía para la transmisión de los comprobantes electrónicos. Esta modificación implica que la facturación debe reportarse de manera casi simultánea a su generación, asegurando que la base de datos de la administración tributaria refleje la realidad económica del país sin retrasos administrativos.

Inmediatez y validez del documento electrónico ante el SRI

Esta transición hacia la instantaneidad no es simplemente un cambio de cronómetro, sino un ajuste en la seguridad jurídica de las transacciones. El SRI ha fundamentado esta decisión en los principios de eficiencia y simplicidad administrativa consagrados en la Constitución de la República. Al exigir que la transmisión sea inmediata, se garantiza que los mensajes de datos y los documentos escritos mantengan un valor jurídico equiparable y actualizado frente a terceros. El flujo de información ahora es un proceso continuo que no admite las pausas que la normativa anterior contemplaba.

Para el sector empresarial, este cambio representa una necesidad de robustecer sus sistemas informáticos y de conectividad permanente. El SRI busca que el conjunto de registros lógicos que componen la factura electrónica sea archivado y leído por los equipos de procesamiento de forma automática. Esta transmisión acelerada asegura que la documentación de transferencia de bienes y servicios cumpla estrictamente con las leyes mercantiles y tributarias en vigor. La capacidad de respuesta de los servidores privados ahora debe estar alineada al ritmo de validación de la autoridad central.

El candado para facturas a consumidor final

Uno de los puntos más críticos de la nueva reglamentación es el tratamiento de las ventas minoristas. El SRI estableció que las facturas emitidas bajo la leyenda de consumidor final pierden toda posibilidad de ser anuladas una vez que han sido enviadas al sistema. Esto significa que la transmisión exitosa actúa como un sello de permanencia, impidiendo que el emisor pueda revertir la transacción por medios digitales convencionales. Es una medida de control que prioriza la integridad de la recaudación frente a errores de carga o cambios de opinión en el punto de venta.

Esta restricción es absoluta y no admite excepciones mediante el uso de otros instrumentos contables secundarios. El SRI aclaró que, en estos casos de ventas al detal, no procede bajo ninguna circunstancia la emisión de notas de crédito para corregir el registro tras la transmisión oficial. Los establecimientos deben, por tanto, extremar los controles de calidad en el ingreso de datos antes de presionar el botón de envío. La normativa es clara: una vez que el dato viaja y es validado, el ciclo fiscal de ese documento se considera cerrado y firme.

Notificación obligatoria y derechos del receptor

La transparencia en la comunicación entre los actores comerciales ha sido elevada a una obligación de carácter formal. El SRI incluyó un nuevo inciso donde se obliga a los emisores a informar a sus receptores sobre cualquier cambio que afecte el estado del comprobante. Esto es particularmente relevante cuando la transmisión ha fallado o cuando se requiere una anulación permitida dentro de los plazos legales establecidos. La simetría de información es ahora un requisito indispensable para que el registro contable de ambas partes sea coherente y veraz.

Este deber informativo protege al cliente y asegura que su respaldo de gastos o costos sea siempre legítimo. El SRI enfatiza que el contribuyente receptor tiene el derecho de conocer la validez de sus comprobantes sin que pueda argumentar desconocimiento del sistema. La transmisión correcta es responsabilidad del emisor, pero la vigilancia de esa veracidad es una tarea compartida que la plataforma digital facilita mediante consultas en línea. El ecosistema tributario se vuelve así más participativo y menos propenso a la evasión por falta de comunicación.

Gestión de errores y anulación en línea

A pesar de la rigidez en la transmisión, la resolución contempla mecanismos para corregir errores cuando la operación no se produce. El SRI permite la anulación de comprobantes emitidos con fallas, siempre que se realice a través del portal web institucional o el facturador oficial. Es fundamental entender que este proceso solo es posible si se cumplen los plazos técnicos, los cuales vencen el día diez del mes siguiente al de la emisión original. La inmediatez de la transmisión original no anula el derecho a la corrección, pero sí acota el tiempo para realizarla.

Para los casos donde la anulación en línea ya no es una opción viable, la normativa ofrece alternativas diferenciadas. El SRI permite que las facturas se afecten mediante notas de crédito hasta por un periodo de doce meses, siempre que la transmisión original no haya sido a un consumidor final. Por el contrario, los comprobantes de retención y los documentos complementarios deben gestionarse exclusivamente de manera digital a través de la interfaz oficial. Esta distinción de procedimientos asegura que cada tipo de documento reciba un tratamiento acorde a su impacto en la declaración de impuestos.

El SRI propuso un sistema de control robusto para el nuevo año

La implementación de estas reglas desde el primer día de enero marca un hito en la digitalización del Estado. El SRI actúa bajo la facultad de su Director General para expedir estas normas de carácter general y obligatorio que modernizan el control. Hoy, 5 de enero, la resolución ya es una realidad operativa que no permite dar marcha atrás en la exigencia de puntualidad informativa. Los contribuyentes que no se alineen a la transmisión inmediata podrían enfrentar dificultades en la validación de sus operaciones frente a la autoridad tributaria.

El objetivo de fondo es consolidar un régimen tributario basado en la transparencia y la suficiencia recaudatoria. El SRI ha diseñado estas reglas para que la administración tributaria se desarrolle con arreglo a los principios de celeridad y eficacia operativa. Con la eliminación del plazo de gracia para el envío de datos, se cierra una brecha que anteriormente dificultaba el seguimiento en tiempo real de la economía. El éxito de este modelo dependerá de la capacidad de los contribuyentes para integrar la transmisión electrónica como una parte indivisible de su flujo de trabajo diario.

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