Resiliencia tras el terremoto 2016

Resiliencia tras el terremoto 2016


11 de abril de 2026 • 15:57

4 minutos de lectura

Sandro Muñoz Avilez

Sandro Muñoz Avilez

Redacción ED.

A casi diez años del terremoto de Ecuador de 2016, comerciantes tradicionales de Portoviejo reportan bajas ventas, limitaciones financieras y cambios en la dinámica comercial, factores que dificultan su recuperación económica.

En el centro de Portoviejo, antiguos locales comerciales continúan abiertos pese a la reducción de clientes y la transformación del entorno urbano. La pérdida del casco central como eje comercial ha sido uno de los principales factores que inciden en la actividad económica.

Uno de estos negocios es “La Sultana”, un almacén de telas ubicado en la calle Chile, entre Pedro Gual y 10 de Agosto. Su propietario, Juan Fatuly, recuerda que en su mejor momento llegó a tener tres sucursales activas.

“Hay meses, años, que uno no sabe lo que es vender un dólar”.

Juan Fatuly, dueño del almacén “La Sultana” de Portoviejo.

Actualmente, la situación es distinta. “Hay meses, años, que uno no sabe lo que es vender un dólar”, afirma. A sus 97 años, continúa asistiendo diariamente al local que fundó en 1964.

Persistencia en medio de la crisis

Fatuly reside en la planta alta del edificio, lo que le permite sostener el negocio al no tener que pagar arriendo. Su permanencia responde, según explica, a la necesidad de mantenerse activo.

El comerciante señala que el declive del sector no responde únicamente al terremoto, sino también a cambios posteriores en la organización urbana. Según su testimonio, el comercio se desplazó hacia otros sectores de la ciudad.

También menciona dificultades operativas, como la falta de espacios para estacionamiento, lo que limita el acceso de clientes al centro. A pesar de ello, asegura que continuará en el negocio mientras le sea posible.

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Sonia Chávez, del almacén de calzado “Latino”, junto a la foto de su esposo fallecido.

Historias de continuidad familiar

Otro caso es el del almacén de calzado “Latino”, administrado por Sonia Chávez, quien mantiene el local tras el fallecimiento de su esposo, Wilson Loor.

El negocio es el único que permanece activo de los tres que llegaron a tener. Chávez explica que las ventas actuales son limitadas, con días en los que se comercializan pocos productos.

El terremoto destruyó uno de los locales adquiridos mediante crédito bancario, lo que generó una deuda que no pudo ser cubierta. Posteriormente, el inmueble fue embargado.

Limitaciones económicas y financieras

Chávez indica que la continuidad del negocio ha sido posible gracias al apoyo familiar. “Las ventas no son suficientes para sostenerlo”, señala.

A pesar de la situación, mantiene el local abierto como parte del legado familiar. La decisión responde a factores económicos y personales vinculados a la historia del negocio.

En el caso de “El Buen Vestir”, otro establecimiento tradicional del sector, su administrador, Mario Mariscal, coincide en que la recuperación ha sido limitada.

Falta de acceso a crédito

Mariscal afirma que muchos comerciantes quedaron en morosidad tras el terremoto, lo que les impidió acceder nuevamente a financiamiento formal.

Según explica, se plantearon alternativas al sistema financiero, incluyendo la posibilidad de respaldar créditos con garantías, pero estas no fueron aceptadas.

A casi una década del evento, indica que la reactivación no ha sido completa. “Seguimos sufriendo”, señala, al referirse a la situación del sector comercial.

Reconfiguración del comercio local 

El impacto del terremoto se reflejó en el cierre de numerosos negocios y en el traslado de actividades comerciales hacia otros sectores de la ciudad.

Además, instituciones públicas que operaban en la exzona cero también se reubicaron, modificando la dinámica urbana y económica de Portoviejo.

En la actualidad, no existe una cifra oficial exacta sobre el número total de negocios afectados. Sin embargo, el cambio en el tejido comercial es evidente.

Contexto actual 

Los negocios tradicionales que permanecen en el centro representan parte de la historia económica de la ciudad. Su continuidad se da en un contexto de transformación urbana y desafíos financieros.

El proceso de recuperación del comercio en Portoviejo continúa en desarrollo, con condiciones que varían según el tipo de negocio y su capacidad de adaptación.

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