guerra en la selva asombra

guerra en la selva asombra


10 de abril de 2026 • 20:22

2 minutos de lectura

José Moreira

José Moreira

Redacción ED.

Periodista santodomingueño, nacido el 14 de junio de 1987. Licenciado en Ciencias… Ver más


Una fractura sin precedentes en la estructura social de la comunidad de chimpancés de Ngogo ha derivado en un conflicto violento que los investigadores describen como una “guerra civil“. El enfrentamiento, que divide a quienes anteriormente formaban una sola tribu, ha escalado a ataques coordinados y asesinatos selectivos dentro de la reserva natural, rompiendo más de dos décadas de estabilidad y convivencia pacífica.

El grupo Ngogo, reconocido por ser una de las comunidades de chimpancés más grandes y documentadas en el Parque Nacional de Kibale, comenzó a mostrar signos de inestabilidad en 2015. Según los reportes de campo, lo que inició como una serie de tensiones internas ha culminado en la actualidad en una ruptura total, dividiendo a los aproximadamente 200 individuos en dos facciones rivales que ahora se disputan el territorio y la jerarquía.

Chimpanncés se atacan de manera coordinada

Hasta la fecha, el conflicto ha dejado un saldo de 30 muertes confirmadas, entre las que se incluyen 19 crías. Los patrones de violencia observados por los primatólogos indican una planificación inusual: los atacantes lanzan ofensivas organizadas contra antiguos miembros de su propio grupo, utilizando emboscadas y patrullajes en los límites territoriales.

Aunque se han barajado hipótesis sobre la competencia por recursos alimenticios o el exceso de población dentro de la reserva, los motivos exactos que detonaron esta ruptura social definitiva aún son materia de estudio para la comunidad científica. La importancia de este suceso radica en la complejidad del comportamiento social exhibido.

 Los lazos unieron a la comunidad por 20 años

Los expertos señalan que las facciones no solo se limitan a encuentros fortuitos, sino que ejecutan ataques dirigidos contra individuos específicos, lo que demuestra un nivel de memoria social y estrategia de combate que desafía las percepciones previas sobre la agresión en primates no humanos. La observación directa en el Parque Kibale ha permitido registrar cómo los lazos que unieron a la comunidad por 20 años se han disuelto.

Actualmente, las unidades de investigación en Uganda mantienen un monitoreo constante sobre el grupo Ngogo para documentar las consecuencias de esta guerra interna en la dinámica poblacional. La situación en Kibale ofrece una oportunidad única para comprender cómo surgen las divisiones en sociedades animales complejas y cuáles son las repercusiones a largo plazo de una ruptura en la cohesión social de especies con altos niveles de inteligencia.

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