
Durante la Semana Santa o Semana Mayor las tradiciones y costumbres gastronómicas se disfrutan en familia reflexionando la fecha, recordando a nuestros ancestros y antepasados.
El plato tradicional por excelencia es la Fanesca, que se degusta y se vende desde finales del mes anterior en restaurantes y centros de comercio de la ciudad, elaborada con 12 granos, representativos a los 12 discípulos de Jesús, quienes le acompañaron en su labor terrenal.
En este último año retomó con fuerza la Fanesca de dulce, elaborada con una variada gama de frutas andinas, estrechamente ligada con la celebración del Pawkar Raymi o Fiesta de Florecimiento para los pueblos indígenas.
A estas dos delicias se une el tradicional dulce de higos cocidos en miel con panela o raspadura acompañado de queso, producto que se vende a las salidas de las iglesias luego de los actos litúrgicos o como postre de la fanesca de sal.
En el Norte de Ecuador se degusta el dulce de guayaba acompañado de pan de Pascua o el pan relleno con dulce de guayaba, que se ha convertido en una tradición.
En la Semana Santa no solo el cuerpo debe alimentarse con esta gastronomía tradicional, sino también alimentar el alma y el espíritu celebrando el verdadero motivo de esta semana, la muerte del Hijo de Dios en favor de la Humanidad. (I)





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