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La Alcaldía de Quito anunció la cancelación definitiva de la Feria Internacional del Libro de Quito (FILQ) 2026, debido a la entrada en vigencia de la reforma al Código Orgánico de Organización Territorial (Cootad).
La normativa, impulsada por el presidente Daniel Noboa y aprobada el pasado 20 de febrero, limita el uso de recursos para eventos culturales de gran escala al reestructurar los porcentajes de gasto de los gobiernos locales, lo que ha generado un cruce de acusaciones entre el municipio capitalino y el Ministerio de Cultura.
El impacto de la reforma al Cootad
La reforma determina que los municipios y prefecturas deben destinar obligatoriamente al menos el 70 % de su presupuesto a inversión y un máximo del 30 % a gasto corriente (salarios y funcionamiento).
Según el comunicado municipal, esta nueva distribución restringe el uso de recursos para espectáculos culturales y sociales masivos. La Alcaldía aclaró que, aunque el evento contaba con una asignación aprobada de 416.262 dólares, la ley vigente impide ejecutar dicho financiamiento bajo las nuevas categorías de eficiencia fiscal impuestas por el Ejecutivo.
Esta medida ha provocado críticas de gobiernos locales y grupos sociales, quienes sostienen que la ley reduce el margen de maniobra para servicios básicos, educación y cultura. Hasta el 9 de marzo, la normativa ya acumulaba 15 demandas de inconstitucionalidad presentadas ante la Corte Constitucional de Ecuador, reflejando el rechazo de diversos sectores de oposición.
La municipalidad insistió en que la suspensión de la feria no obedece a una falta de gestión o voluntad política, sino a un obstáculo legal directo. El cabildo subrayó que esta decisión afecta a una amplia cadena económica que incluye a escritores, editoriales, librerías, gestores culturales y personal de logística, seguridad y limpieza.
Discrepancias con el Gobierno Nacional
Por su parte, el Gobierno Nacional ha rechazado los argumentos del Municipio de Quito. La viceministra de Cultura, Romina Muñoz, calificó la decisión como una herramienta para la desinformación y la polarización política.
A través de la red social X, Muñoz afirmó que el municipio dispone de presupuestos específicos que deben destinarse exclusivamente a temas culturales y que la reforma no debería ser un impedimento para la realización de la feria.
La funcionaria aseguró que no transparentar las “verdaderas motivaciones” de la suspensión es una muestra de falta de compromiso por parte de los organizadores. Mientras tanto, el sector editorial ecuatoriano ha expresado su preocupación por el vacío cultural que deja la ausencia del evento más importante de su tipo en el país, especialmente en un contexto de reactivación económica para las librerías independientes.
La incertidumbre sobre el futuro de la gestión cultural en Quito crece mientras se espera el pronunciamiento de la Corte Constitucional. La aplicación estricta de los techos presupuestarios del Cootad podría poner en riesgo otros festivales y programas artísticos programados para el resto del año en diversos cantones del país. (10).





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