Un incendio estructural registrado la tarde del viernes 6 de marzo de 2026 generó alarma en el centro de Guayaquil y obligó a desplegar un amplio operativo de emergencia. El siniestro ocurrió en un edificio de tres pisos ubicado en la intersección de las calles Rumichaca y Benalcázar, una zona caracterizada por la alta concentración de comercios, viviendas y edificaciones contiguas.
La alerta fue reportada alrededor de las 16:30 y activó la intervención inmediata de las instituciones de respuesta. El sistema de videovigilancia y monitoreo permitió detectar la emergencia y coordinar la movilización de equipos especializados para controlar las llamas antes de que se extendieran a otros inmuebles cercanos.
El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Guayaquil desplegó decenas de unidades para combatir el fuego, mientras que otras entidades de seguridad y control apoyaron en la logística del operativo. Debido a las características de la zona y al riesgo de propagación del incendio, la emergencia fue catalogada como incendio estructural de alarma 2, lo que implica una movilización mayor de recursos humanos y técnicos.
Además, agentes de tránsito ejecutaron cierres de calles y desvíos vehiculares para facilitar el acceso de las unidades de socorro, mientras que la Policía Nacional mantuvo acordonado el sector para garantizar la seguridad de los ciudadanos y de los equipos de emergencia.
Fuego se originó en la parte alta de la edificación
De acuerdo con los primeros reportes técnicos, el incendio se habría iniciado en la parte superior del inmueble afectado. La construcción, de tres plantas, tenía una estructura mixta en la que los dos pisos superiores funcionaban como vivienda, mientras que el nivel inferior estaba destinado a otras actividades.
Las características del edificio influyeron en la rápida propagación de las llamas. Varias partes de la estructura contaban con materiales de madera, lo que facilitó la expansión del fuego hacia los niveles superiores y generó una intensa columna de humo visible desde distintos puntos del centro de la ciudad.
Las imágenes difundidas por organismos de emergencia mostraban a varias unidades de bomberos lanzando chorros de agua hacia la edificación mientras el humo salía desde las plantas altas. El tercer piso presentaba señales evidentes de afectación por las llamas y por el humo acumulado en el interior.
Ante el riesgo de que el incendio se extendiera a otras edificaciones cercanas, las autoridades priorizaron el control del foco principal del fuego y la protección de las estructuras colindantes, una estrategia clave en zonas densamente edificadas como el casco comercial de Guayaquil.
Operativo masivo con más de 120 bomberos
Debido a la magnitud del incidente y a la ubicación del inmueble, se desplegó un amplio contingente de respuesta. En total participaron más de 120 bomberos y cerca de 30 vehículos especializados, entre unidades de combate, cisternas, camiones escalera y equipos de rescate.
Este tipo de despliegue corresponde a emergencias de mayor complejidad, especialmente cuando el incendio ocurre en áreas con edificaciones antiguas o construcciones adosadas, donde el fuego puede expandirse rápidamente entre estructuras contiguas.
Durante las labores de control, los equipos utilizaron varias líneas de agua para atacar las llamas desde distintos puntos del edificio. También se empleó un camión escalera para realizar maniobras desde altura y facilitar el acceso a las plantas superiores afectadas por el incendio.
Mientras tanto, personal del Ministerio de Salud Pública se mantuvo en el lugar con ambulancias preparadas para atender posibles emergencias médicas, aunque las autoridades confirmaron que no se registraron víctimas mortales ni personas gravemente heridas durante el incidente.
Colapso de escalera complicó el trabajo de los rescatistas
Las labores de control del incendio enfrentaron varios desafíos dentro de la estructura afectada. Uno de los principales obstáculos fue el colapso parcial de una escalera de madera ubicada en el interior del edificio, que se debilitó por efecto de las llamas.
Este colapso obligó a los bomberos a modificar su estrategia operativa. En lugar de continuar con el ataque directo desde el interior, los equipos optaron por combatir el fuego desde el exterior, utilizando líneas de agua y el camión escalera para alcanzar los puntos más críticos del inmueble.
A pesar de estas dificultades, la intervención coordinada permitió avanzar en el control de las llamas y evitar que el fuego se propagara hacia viviendas o locales comerciales colindantes. Las autoridades destacaron que la rápida respuesta resultó determinante para contener la emergencia.
Finalmente, tras varias horas de trabajo, los equipos lograron extinguir el incendio y proceder con tareas de enfriamiento y revisión para descartar focos ocultos que pudieran provocar una reactivación del fuego.
Incendios recientes reavivan preocupación en el centro de la ciudad
Este nuevo incidente vuelve a poner en debate la seguridad estructural de varios inmuebles ubicados en el centro de Guayaquil. Muchos de estos edificios tienen décadas de antigüedad y presentan características constructivas que pueden aumentar la vulnerabilidad ante incendios.
Las autoridades han advertido que factores como instalaciones eléctricas antiguas, almacenamiento de materiales inflamables y la presencia de estructuras de madera pueden incrementar el riesgo de siniestros en esta zona de la ciudad.
En los últimos meses se han registrado varios incendios en el casco urbano, lo que ha generado preocupación entre comerciantes y residentes. Uno de los casos más recordados fue el incendio en el edificio Multicomercio, que generó alerta en el sector comercial y obligó a evacuar áreas cercanas.
Estos antecedentes han impulsado llamados para reforzar las inspecciones de seguridad, actualizar sistemas eléctricos y mejorar las medidas de prevención en edificaciones antiguas.
Autoridades destacan rápida respuesta de emergencia
Las instituciones de seguridad y emergencia coincidieron en que la coordinación interinstitucional fue clave para evitar una tragedia mayor en el centro de Guayaquil.
Según el Municipio de Guayaquil la intervención oportuna permitió contener el incendio antes de que alcanzara otras construcciones cercanas, algo fundamental en un sector donde muchas edificaciones comparten paredes o estructuras comunes.
Mientras tanto, las autoridades continúan con la evaluación de daños en el inmueble afectado y analizan las posibles causas del siniestro. Los técnicos también revisan la estructura para determinar si existe riesgo de colapso o si el edificio podrá ser rehabilitado.
Finalmente, los organismos de emergencia reiteraron el llamado a la ciudadanía y a los propietarios de edificaciones antiguas para que revisen periódicamente las instalaciones eléctricas y adopten medidas de prevención que reduzcan el riesgo de incendios en zonas urbanas densamente pobladas.

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